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viernes, 11 de septiembre de 2015

La angustia lacaniana

 

En una época en la que parece que nada podría escapar al ímpetu evaluador y a una exigencia de transparencia absoluta enarbolada por el bien de todos, la opacidad de la angustia pone un obstáculo mayor a la cuantificación universal. La publicación de estas clases del curso de Jacques-Alain Miller se inscribe en este contexto. Porque la angustia lacaniana, formula con la que Miller designa lo novedoso de la redefinición de la angustia freudiana operada por Lacan, cuestiona que la angustia pueda ser totalmente curada.
Muestra incluso que -como momento lógico- es productiva, capaz de transformar el goce en el objeto de deseo.
Así la experiencia analítica permite al sujeto localizar, reducir, aliviar y hasta franquear su angustia abriéndole las puertas del acto, y a la vez demuestra que, sin angustia, no hay sujeto digno de su existencia. Por eso la angustia lacaniana no se propone como el -trastorno- de una supuesta normalidad homeostática que habría que restaurar, sino que constituye la vía privilegiada de acceso al objeto a, es decir, al residuo incurable de la constitución subjetiva.
La angustia lacaniana es así el resultado del trabajo con el que Lacan comenzó a construir ese objeto anómalo, incomparable, hecho de una falta topológica irreducible al significante, y por lo tanto, innombrable.
El lector podrá sumarse a ese trabajo orientándose con la notable brújula que Miller nos ofrece en este libro: la suya, la que construyo leyendo y estableciendo El Seminario 10 de Jacques Lacan. Como Miller mismo advierte: 'ninguna fórmula de la angustia en este seminario nos ahorrará tener que rehacer el camino siguiendo las huellas de Lacan'. He aquí porque esta brújula constituye un valioso instrumento para la aventura.

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