La experiencia no es un hecho objetivo. Un hecho científico no precisa ser experimentado. Las diferencias o correlaciones, similitudes y disimilitudes que experimentamos como sucesos, sólo a veces corresponden a aquellas diferencias o correlaciones que consideramos como objetivamente reales. Todo colegial o colegiala sabe que las apariencias resultan engañosas. Por otro lado, no es fácil definir la experiencia. Todas las experiencias son ejemplos de experiencia, pero la experiencia tampoco es en sí misma una experiencia. La experiencia de un hecho objetivo o de una idea abstracta no es la impresión o idea. El efecto que causa en nosotros un hecho objetivo puede no ser un hecho objetivo. Los hechos no sueñan. Quiero un campo abierto para considerar estos efectos causados por los hechos, y sus efectos en los hechos.
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